viernes, 30 de septiembre de 2016

DECALOGO DEL BUEN AMO

EL articulo que dice la Señorita Vera Pereira  (Fuente:Mazmorra.Net
DECALOGO DEL BUEN AMO:
Sin sumisa... no se es Amo, sólo se es Dominante.
El Amo ideal sabe que su autocontrol es básico para dominar a su sumisa. Como Amo, debe ser firme hasta el punto de hacer que las lágrimas fluyan en ella y, como amante, no duda en lamerlas de su rostro. Acepta la veneración de su sumisa y corresponde con la ternura de quien sabe que su posición no se resiente por expresar sentimientos hacia ella. Consciente de la diferencia entre realidad y fantasía, no duda en olvidarse de los roles para ser un amigo cuando ella lo necesita. Debe prestar especial atención en los momentos en que la autoestima de la sumisa se derrumba producto de su trabajo afiatado que logra debilitarla.
Él debe entender que para poseer a una sumisa, se la debe cortejar y seducir con inteligencia y humor; ganar su alma con pasión y calidez, y asediar su cuerpo con firmeza y determinación. Debe actúar como galante caballero movido por un antiguo código de honor que, los que no conocen critican o, en el mejor de los casos, aceptan sin comprender. Debe ser de naturaleza protectora, defender el honor de su sumisa que, por extensión, sentirá como suyo. Debe ser consciente de que la diferencia de los roles no implica inferioridad.
Debe ser un sutil sádico y utilizar el dolor para extender las fronteras del placer de su sumisa pero sin que ese dolor produzca un daño mayor que marcas en lugares poco visibles. Es el tutor y el guía que hace volar a su sumisa proporcionándole la motivación para dar el salto inicial, para que tome el coraje para arrojarse al vacío, la determinación para mantenerse en vuelo y la osadía de perseguir cimas más altas. Pero no es un mago. Es simplemente un egocéntrico que persigue entrar furtivamente en lo más íntimo de la sumisa y afianzarse en ese lugar. Pretende adentrarse en ese espacio recóndito donde nadie ha estado antes, ese rincón celosamente guardado por ella, fuera del alcance de los demás. Llegar a la caja de Pandora y que ella, voluntariamente, le entregue la llave para abrirla. Ese es el verdadero desnudo, la verdadera "toma" de la fortaleza que se entrega, esa es la verdadera rendición de la sumisa, el codiciado trofeo que espanta a muchos pero que Él tozudamente persigue hasta conseguir. Y la responsabilidad que acarrea ser investido con ese honor no le hace dudar sino perseverar en su objetivo hasta lograrlo. Un verdadero AMO no abandona nunca a su presa....la distrae, la pasea hasta que la acorrala y la captura.
El Amo ideal no es vago, ni mental ni físicamente. Consciente del respeto y de la dedicación debida a la persona que ha decidido entregarse, debe ser suficientemente paciente como para estudiar y conocer bien a su sumisa. Conocedor de la frágil naturaleza del espíritu y de la mente humanas, nunca violará la lealtad de quien le ha entregado su voluntad puesto que sabe que la entrega hacia Él se refuerza a medida que la confianza se hace más profunda.
Debe estar seguro de su autoridad y no necesitar de poses absurdas para demostrarla. Entiende los títulos como muestra de respeto y arrodillarse como muestra espontánea de genuina sumisión. No es partidario de rituales que banalizan y mecanizan actos cargados de significado y sentimiento. Su seguridad le permite reírse de Él mismo pero no le impide tener la humildad para aceptar ayuda y aprender de su sumisa para crecer con ella. Sus herramientas son la mente, el cuerpo y el alma y se apoya en el látigo, las sogas, las mordazas y los antifaces. Él es consciente de que la obediencia que nace del miedo al castigo es, en el mejor de los casos, débil y fugaz. La obediencia engendrada a partir de sentimientos reales de sumisión y de deseos de complacer a su Amo es, en cambio, inequívoca y duradera. Por encima de todo, Él sabe que el amor es la única cadena que realmente ata. Y ese es su objetivo.
Y sabe que sin ella, sin su sumisa, no sólo no puede alcanzar su objetivo sino que no es más que otro hombre cualquiera. Que cualquier poder que tenga le viene dado por ella y que su rol sólo se entiende en virtud de la existencia de alguien que libremente decide, por razones que son normalmente de difícil comprensión, otorgarle la oportunidad de realizar un apasionante viaje dentro de su mente, dejándose robar impunemente su voluntad y consecuentemente su cuerpo.
(Fuente:Mazmorra.Net)

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